viernes, 15 de julio de 2011

"Caminaba sencilla con un paso qué exhudaba dulzura, pero lleno de orgullo. En su corazón no conocía temores, solo la determinación, No había silencios, no había negrura, no había tacha, con una voluntad de hierro, y con el deseo de la esperanza y un buen futuro, se había mantenido firme a sus ideales y sus convicciones. Había conocido la ruina del corazón humano y le había plantado cara. Creía no necesitar nada, por qué sabía qué lo tenía todo, y qué ella misma era autosuficiente, No había otra razón más qué esa. Blanca y pura como la seda, con un corazón qué lo tenía todo y a la vez nada, era un potencial sin diluir"

Así eras cuándo nos topamos. Ambos eramos iguales. Teníamos vivencias parecidas, los mismos misterios rodeaban nuestros ojos, los mismos demonios, a quiénes haya sido como haya sido, los dominabamos. No erámos suaves. La vida nos había hecho toscos. Pero toda esa dureza no nos había quitado la dulzura de nuestro corazón a ninguno de los dos. Los problemas no representaban más qué experiencias, La soledad no exístia. Simplemente no necesitabamos a nadie, puesto qué eramos luz, y siempre hemos sido luz a donde ibamos. El gran secreto es qué solo se necesita un poco de luz para iluminar un cuarto oscuro. Ni la mayor oscuridad podía con nosotros. Y vivimos así, hasta nuestros días finales. Tú no quisiste dejarme partir solo. y me acompañaste, Abandonamos juntos ese ciclo.

Han sido díficiles estos años querida mía. Pero jamás olvidamos qué esto lo eligimos nosotros. Queríamos aprender mucho, ambos. Y esa es la elección qué tomamos. Sabíamos qué iban a existir confusiones, Sabíamos qué ibamos a sentir qué este lugar era demasiado para nosotros. Y qué incluso nuestro corazón se podía llenar de desilusión, pero jamás lo ibamos a aceptar. Preferías mostrarte como parca, silenciosa, incluso cruel y sin miedo, con tal de mostrar tú decepción. Te conocí bien. Ambos eramos iguales en ese aspecto. No queríamos escuchar razones.

Nos hallaremos nuevamente como antes, Cuándo demos el máximo ambos. no en otro momento. Por qué nuestros corazones siempre han estado en esa parte. Y solamente yo a ti, y tú a mi, podemos entendernos... No hay más qué eso. No existe nada más. El resto es hacernos amo y señores de lo qué nos pertenece... Prácticamente por derecho y por herencia.

"Y yo todavía no voy ni en el 50%"

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