
No había escrito en un buen tiempo. Había motivos para ello.
Estuve en el fondo de la sensación de pesar hace poco tiempo atrás.
Pero término.
La sensación de qué la moneda sigue dando vueltas en el aire, aún esta…
Esa moneda qué fue lanzada hace un año atrás, Y qué los jugadores se pararon a mirar si salía cara o cruz…. Aún sigue girando, no cae completamente.
La vida es una montaña rusa, no terminamos de pasar una experiencia, para ya estar en ciernes en otra, es como una lluvia sin nubes, qué se presente sin darte previo aviso, Sin nublarse antes, sin ver aquellas nubes negras...
Así las situaciones se han ido dando. De a poco las quejas quedaron atrás.
Al principio, detestaba estas situaciones, o tenía una tendencia de tratar de evitarlas, o en último caso mandarlas a la mierda, pero ahora es diferente, Las encaro con inteligencia y diplomacia, ni siquiera usando un método tan absurdo de contar hasta 10 o 100, simplemente las acepto como si fueran mi misión en esta vida. Y ha resultado… He podido sortear los escollos, he podido salvar a mi propia familia.
Más no he podido salvarme a mi mismo, el sentimiento de qué mis emociones se aletargan y se mueren no me abandona. No es frialdad no… no es odio… no es nada de eso… Es solo un sentimiento de resignación y una extraña quietud y paz..
Pero no paz o quietud impuestas por mi vida, si no qué provocadas por mi mismo, es algo sumamente extraño y qué incluso a mi mismo me cuesta entenderlo. Ya no hay desesperación, ni miedos. No hay nada de eso.
Parezco un hombre qué ha vivido mucho, pero no deseo creerme nada de eso. Se qué alguna lección queda, “la vida es sumamente limitada, y las lecciones qué podemos aprender son ilimitadas, nunca terminaré de aprender”… tendría que vivir de nuevo para eso.
Siento qué lo que fui ayer, y lo que soy ahora, son muy distintos, es como comparar el cielo y el infierno… Literalmente, no tengo ya casi nada de lo qué era antes. Era todo muy distinto en esas épocas… es extraño como son las cosas.
Esa paz y tranquilidad qué siento ahora, no tengo costumbre de vivir con ellas. Me siento sumamente extraño, no me siento feliz, pero tampoco vivo mal. Pienso en el resto y esos pensamientos se esfuman, tanto qué busque la paz antes, y tuve qué perderlo todo para darme cuenta, qué esa paz, solo dependía de mí. Y he querido ir a buscar esa felicidad. Pero me he frenado, se qué es una imprudencia salir así como así a buscarla. Pues esta huye. Solo llegará cuando sea el momento correcto.
A pesar de haber perdido la esperanza en algunas cosas qué creía. Aún hay algo en lo profundo de mi alma, qué me impide desterrarlas completamente… En el fondo los sentimientos por varios de mis amigos, y personas qué eligieron irse por su propia voluntad sigue intacto ahí, Enterrado en un sepulcro.
Tengo la fé, qué algún día abrirán los ojos, y me reencontraré con todos ellos. Pero hasta entonces, debo terminar por aceptar completamente el hecho qué a todas esas personas las perdí para siempre. Debo vivir con eso. Para no extrañar, para no intervenir en las propias lecciones qué deberán aprender para qué el cauce de la vida se acomode, y se endereze como debió haber sido siempre.
Me costó muchisimo aceptar todo esto y hacer mi propio mea culpa. Ojalá algún día la vida los ponga frente a frente con sus propios demonios y ellos también hagan su propio mea culpa y salgan de ese estado de “estancamiento”.
Por mi parte. Solo debo seguir adelante, seguir luchando, ser un guerrero de la paz. Y no mirar atrás jamás., no poseer malos pensamientos y desearles lo mejor incluso a aquellos qué desean mi mal. Se qué pensando así, algún día la vida me retribuira con más paz, y quién sabe si me regala esos episodios de felicidad qué tanto extraño.
“La moneda aún sigue en el aire. Y no termina de girar, los cambios van y vienen, se gana por un lado y se pierde otro…Salvas una cosa, para perder otra. No ves alternativas buenas, Solo la mala, y la más mala. Pero aún así. No sabes como, y ni por qué… Solo sigues.
O quizás si sepas, te empuja la curiosidad por saber, es como si vieras la mejor película de tu vida. De esas qué no puedes reconocer el guión de ella. Qué no sabes como terminara, y quizás te canse verla, por qué ya van 2 horas de película y no hay nada concreto, pero algo te impide apartar la vista. Tienes qué quedarte a verla hasta el final. No te puedes perdonar no haber seguido adelante, no te puedes perdonar no haber luchado más. Quizás lo qué ni tu sabes qué buscas, estabas ahí. Quizás todas las respuestas, estaban si hubieras seguido un poco más. Intentándolo una vez más.
Uno de tus regalos te permite saber lo qué se avecina, pero no sabes ni la forma ni las variables de esta… Te niegas a usarlo tu propio regalo. Esto cambia las cosas, y produce algo caótico, sientes qué haces lo correcto. Y en parte te lo han recompensado con paz. Aprende a vivir solo, y descubrirás la verdadera esencia de hacer feliz a otro.”


